Friday, July 06, 2007

El robo total.


El sábado pasado se robaron del Museo Histórico Nacional el reloj de Manuel Belgrano. Y con él uno de los símbolos de la honestidad total. Pobre Belgrano. No alcanzó con que los encargados de escribir la historia se encapricharan en mostrarlo como afeminado ( cómo si ello fuera importante y además es un dato erróneo); que se lo recuerde casi con exclusividad cómo el creador de la Bandera y así como al pasar se hace mención a su liderazgo en el éxodo jujeño. Ahora, además, se han robado el símbolo último de su honradez. Y lo permitimos.
¿ Y con la Argentina: no pasó lo mismo?
Belgrano pertenecía a una acomodada familia de Buenos Aires, estudió para trabajar de abogado pero terminó comandando un ejército, sin tener más que el coraje como guía, cuando sus convicciones se lo mandaron.
Regresó pobre al extremo en que debió pagarle en su lecho de muerte al médico con su única pertenencia: el reloj que fue robado el sábado ante la vista de todos. Igual que con el país.
A mí, más que a robo me suena a burla.
Burlado Belgrano y junto con él, todos los que creemos en los gestos pequeños, en el laburo, en la honestidad. Pobre Belgrano , pero pobres nosotros, que nos han robado hasta el último símbolo de que la honestidad vale, la palabra sirve, los hechos hablan por sí solos.
Pobre Belgrano, peor peor: pobres nosotros, que lo permitimos.

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